Volvemos a estar con ustedes ahora tocando un tema bastante discutido, en un periódico de la ciudad de La Paz se hablaba que
la edad donde se comenzaba con las relaciones sexuales se ha visto reducida ahora, antes se empezaban a los 16-18 años, pero actualmente
la edad es desde los 12-14 años.
El desarrollo físico del ser humano señala que a partir de la pubertad (desde 12 años hasta los 18 años aproximádamente)es cuando nuestro
cuerpo se está terminando de desarrollar en ésta máquina maravillosa que Dios creo, y es por ello que, aún cuando las mujeres ya comiezan
a ovular, y los varones a eyacular semen, sus cuerpos todavía no están preparados para la paternidad, ya que todavía no se ha completado
el desarrollo coroporal.

Psicológicamente hablando, la transición hacia la adultez psicológica no se completa si no hasta los 20 años en el caso de las mujeres y de
los varones hasta los 25 años, edades éstas en las que son capaces de afrontar las responsabilidades de un hijo.
Pero este no es el mayor delos problemas, si no, lamentablemente, solo uno, ya que se pueden contagiar de las ITS (y entre ellas el virus del VIH)
y además que, como dice la palabra de Dios, quienes se involucran en una relación sexual, llegan a ser literalmente "un solo cuerpo", y se
comparte muchísimo más que solo fluidos corporales, se comparte una unión de dos almas y dos espíritus (ya que el ser humano es cuerpo, alma
y espíritu)que se tocarán más allá de la de lo simplemente físico. Es debido a ésto que cuanta más parejas sexuales se ha tenido
más solitario se sienten, muchos jóvenes acuden a las dicotecas y tienen su "agarrón", una aventura de una noche, solo por compartir
esa unión, un efímero momento de pertenencia, ese sentimiento es el motivo por el cual tanto hombres como mujeres buscan ésta unión, pero
al no tener un vínculo más allá de lo puramente físico se siente cada vez más solos.
Y al llegar al matrimonio con estas experiencias previas, luego de unos meses, comienzan las comparaciones entre el actual
esposo/esposa y las anteriores parejas sexuales, y en el lecho matrimonial, entre ambos, duermen las anteriores parejas sexuales de ambos cónyuges.
La Biblia nos dice claramente que debemos resistir a todos los pecados, pero a la fornicación (relaciones sexuales ilícitas, pornografía,
etc.) se debe HUIR, ya que cualquier otro pecado está fuera del cuerpo, pero éste pecado está dentro del cuerpo (la unión entre dos espíritus),
y ello causa problemas serios de relacionamiento, tanto con el esposo(a) como con las demás personas.
El sentimiento de pertenencia se intensifica dentro de la relación matrimonial, se lo alimenta con pequeños detalles (una sonrisa, una flor,
un halago, el escuchar a la pareja), y si ambos, marido y mujer, se han entregado a Cristo, ellos dos sienten que pertencen a alguien que es
mucho más grande que cualquier cosa que conocieron antes, y esa pertenencia es a Dios, al creador del Universo y del matrimonio.