Fracaso, y la voz de Dios

 

Versos:

 

 “Entonces Jesús,  clamando a gran voz,  dijo: Padre,  en tus manos encomiendo mi espíritu.  Y habiendo dicho esto,  expiró.” Lucas 23:46

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 “Cuando llegó a aquel lugar,  les dijo: Orad que no entréis en tentación.

Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra;  y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre,  si quieres,  pasa de mí esta copa;  pero no se haga mi voluntad,  sino la tuya.

Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.

Y estando en agonía,  oraba más intensamente;  y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Cuando se levantó de la oración,  y vino a sus discípulos,  los halló durmiendo a causa de la tristeza;” Lucas 22:40 – 45

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En la sociedad actual se habla y se depende mucho del ÉXITO, pero, ¿qué es el éxito?, y ¿cuándo fracasamos?, la medida del fracaso humano no se compara a la medida del fracaso que Dios tiene, por ejemplo en Gen 6:3 dice “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre,  porque ciertamente él es carne;  mas serán sus días ciento veinte años.” Refiriéndose a la maldad de los hombres durante la vida de Noé, pero ¡Noé construyó el arca por más de 120 años!, y durante el tiempo de construcción seguramente habrá hablado del futuro diluvio, pero la gente no se arrepintió de sus malos caminos, por ello ¿Noé era un fracasado?, ¡No!, en ninguna manera, Noé vivió conforme lo que Dios le dijo que hiciera, por lo que él estaba realizando la tarea que se le había encomendado, y ¡triunfo!, si no, no estaríamos aquí.

 

Mucho se dice que la paz y la seguridad vienen de obedecer lo que Dios dice que hagamos, pero según Lucas 22: 40 – 45 el Señor estaba triste y ¡sin fuerzas para continuar!, y cuando él mismo estaba muriendo en la cruz del calvario ¿dónde estaban los discípulos? (descontando a Juan), ¿por ello podemos decir que fracaso?, ¡no!, todo lo contrario ya que a los tres días resucitó, y luego de cuarenta días su mensaje se esparció como reguero de pólvora, y por ellos estamos aquí esta noche.

 

Del fracaso más estrepitoso Dios levanta una gran victoria, ¡solo debemos confiar en Él!, hace unos años atrás tuve un problema con un cliente, [Problema de la destrucción de los datos del RAID y la forma en que Dios actuó], de la muerte de Esteban se levantó otro gran discípulo SAULO de TARSO [el apóstol Pablo], quien por su celo de predicar el evangelio cuando estaba en Grecia, en Atenas, según Hechos 17:16 – 32 dice:

 

“Mientras Pablo los esperaba en Atenas,  su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría.

Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos,  y en la plaza cada día con los que concurrían.

Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él;  y unos decían:  ¿Qué querrá decir este palabrero?  Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses;  porque les predicaba el evangelio de Jesús,  y de la resurrección.

Y tomándole,  le trajeron al Areópago,  diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?

Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas.  Queremos,  pues,  saber qué quiere decir esto.

 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí,  en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.)

Entonces Pablo,  puesto en pie en medio del Areópago,  dijo: Varones atenienses,  en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios,  hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO.  Al que vosotros adoráis,  pues,  sin conocerle,  es a quien yo os anuncio.

El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay,  siendo Señor del cielo y de la tierra,  no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres,  como si necesitase de algo;  pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres,  para que habiten sobre toda la faz de la tierra;  y les ha prefijado el orden de los tiempos,  y los límites de su habitación; para que busquen a Dios,  si en alguna manera,  palpando,  puedan hallarle,  aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.

Porque en él vivimos,  y nos movemos,  y somos;  como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.

Siendo,  pues,  linaje de Dios,  no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro,  o plata,  o piedra,  escultura de arte y de imaginación de hombres.

Pero Dios,  habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia,  ahora manda a todos los hombres en todo lugar,  que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia,  por aquel varón a quien designó,  dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.

Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos,  unos se burlaban,  y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez.”

 

¿Fue un fracaso?, a simple vista y por los cánones actuales podríamos decir que sí, pero según la perspectiva de Dios no, ya que de ahí se convirtieron algunos (muy pocos), pero ellos fueron bastante fieles para con el Señor.

 

El temor al fracaso no debe estar presente en nosotros, si andamos con Dios de la mano no podemos temer a fracasar, ya que aún cuando para los demás podamos ser unos fracasados para Dios no lo somos, Él realiza la obra no nosotros, solo debemos saber escuchar a Dios, ya sea en su voz audible o en su voz espiritual, ¿cómo sabemos que es Dios el que habla?, pues como dice Romanos 8:16 “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu,  de que somos hijos de Dios.” Ello significa que si tenemos confianza plena y estamos en continua comunicación con Dios, su santo Espíritu se encargará de hacérnoslo saber. Confiemos en Dios y en su palabra, encomendemos a Él nuestra vida y nuestros problemas entreguémoselos.